En un encendedor para velas todo va del alcance. Si la mecha está al fondo de un vaso, un encendedor normal no llega sin que te quemes los dedos. Los modelos de aquí tienen un mango de 17 a 27 centímetros, y parte de ellos se dobla para pasar el borde del vaso.
La segunda elección es el tipo de llama, y eso influye más de lo que parece.
Una vela en un vaso alto o un farol es el caso más difícil: la mecha se hunde más con cada uso y la abertura sigue igual de estrecha. Un encendedor corto te obliga entonces a inclinar la llama, con lo que justamente no la llevas a la mecha y el vaso se llena de hollín.
En esta categoría están los encendedores largos para velas, velas de té, lámparas de aceite y velas de té en un farol. Desde un modelo tipo bolígrafo estrecho hasta un mango de 27 centímetros, con cuello fijo o flexible, y con llama suave o llama jet.
El mismo encendedor sirve también para la chimenea o un brasero, aunque ahí suele querer más largo y una llama más fuerte; están en los encendedores para chimenea. Si buscas sobre todo por largo, mira los encendedores largos.
Al comparar, fíjate en el largo del mango, en si el cuello se dobla, en el tipo de llama y en si es recargable. Qué modelos resultan más cómodos en la práctica está en el mejor encendedor largo para velas.