Soldar no pide una llama grande sino una dirigida. Un soplete de gas con llama jet expulsa el butano a presión, así pones el calor justo en la unión y no en todo lo de alrededor.
Para soldadura blanda en tubería de cobre eso sobra. La elección está en la fuerza de la llama, en si se puede bloquear y en si llegas al tubo con la boquilla.
Una llama amarilla calienta una superficie ancha y deja hollín en el cobre, con lo que la soldadura agarra peor. Una llama jet azul arde limpia y concentra el calor en una superficie pequeña, así la unión llega rápido a temperatura y el tubo alrededor se mantiene frío.
En esta categoría están los sopletes de gas aptos para trabajos de soldadura: modelos con llama jet azul regulable, bloqueo y un tamaño que te llevas a la obra. Todos recargables con gas butano.
El mismo soplete sirve para otros trabajos donde hace falta calor dirigido, del tubo termorretráctil a los tornillos agarrados. Si buscas los modelos de cocina más robustos, mira los sopletes de gas. Si solo quieres la llama azul, están en los encendedores jet.
Al comparar, fíjate en la fuerza de la llama, en si se puede bloquear, en el largo de la boquilla y en el tamaño del depósito. Si la llama sigue irregular, suele ser el gas: eso está en el encendedor ya no funciona.
Si trabajas sobre todo en tuberías detrás de una placa o en un sótano bajo, elige un modelo que se quede de pie cuando lo dejas un momento, y mira cuánto sobresale la boquilla del cuerpo.